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EL ARDUO CAMINO HACIA LA REINSERCION

Ricardo tiene 29 años y egresó de HOGARES DAR en octubre de 1999, desde
entonces ha vivido un difícil proceso: la reinserción social y laboral.

Los últimos meses de tratamiento en la comunidad terapéutica decidió terminar el
cuarto medio, porque sabe que es requisito fundamental tener estudios para trabajar.
Actualmente se encuentra estudiando ingeniería en administración y está dispuesto
a buscar un trabajo de manera independiente, ya que hasta el momento ha tenido
que trabajar en el negocio de sus padres, y no ha conseguido independizarse.

Ha realizado trabajos temporales ocultando su adicción, porque siente que de cierta
manera es discriminados.

Hoy su principal arma de combate es el "certificado de reeducación" que muestra
orgulloso, y que confirma que exitosamente ha terminado el tratamiento de
rehabilitación y reeducación. Sus planes para el futuro incluyen terminar su carrera
y trabajar independientemente para costearse sus estudios, y tiene todas las
esperanzas en que dejando atrás este crudo invierno, se abrirán las puertas de la
reactivación económica para comenzar a laborar. El caso de Ricardo no es una
situación aislada, es la realidad que viven cada uno de los ex-adictos rehabilitados
que buscan integrarse a la sociedad con un nuevo modelo de vida.

El psicólogo Marcos Guiñe, parte del equipo de HOGARES DAR, enfatiza que las
adicciones son producto de un rechazo crónico por parte del entorno del afectado y
por eso en el último proceso de la rehabilitación -la reinserción- es fundamental
que el ex adicto sea validado para así sentirse útil a la comunidad.

El especialista señala que la discriminación y la estigmatización que existen en el
país frente a los rehabilitados se deben a la poca información que manejan las
personas y las empresas, fundamentalmente porque no creen en la rehabilitación.

Grandes instituciones que si están informadas sobre el proceso de rehabilitación, han
optado por cancelar tratamientos a sus trabajadores que se han visto afectados por
el alcoholismo y la drogadicción, precisamente porque mantienen un perjuicio positivo
respecto a lo que puede aportar un rehabilitado a la detección de problemas a nivel
del personal, y también porque este rehabilitado se convierte en un trabajador
sumamente adherido y comprometido con la empresa. En HOGARES DAR, la Fase de
Reinserción es la cuarta y última del Proceso Terapéutico en el que el joven continúa
su crecimiento personal, en una condición menos protegida y con mayor contacto con
la sociedad, desarrollándose ésta en la modalidad ambulatoria. El objetivo general de
esta Fase es favorecer la autonomía e independencia del joven, en su realidad
emocional, familiar, laboral y además permitirle insertarse en la sociedad en solidaridad
con otras personas, con un grado adecuado y aceptable de tolerancia a las frustraciones.
Es fundamental que como sociedad reconozcamos el esfuerzo y dedicación que significa
rehabilitarse, debemos creer en la rehabilitación y confiar en los reeducados y en su
proyecto de vida, hay que acogerlos en nuestra comunidad porque llevan sobre sus
hombros haber podido combatir un gran problema: la drogadicción.

La mejor forma de ayudarlos es reintegrarlos a la sociedad, porque no constituyen un
peligro, se trata de un enfermo que ya curó su adicción. Debemos darles la mano a los
rehabilitados para ayudarlos en el último proceso, su reinserción.

Verónica Soto
Depto. de Comunicaciones
HOGARES DAR